Uno de los complejos culturales más emblemáticos de América y en especial, más representativos de nuestro país es el Teatro Teresa Carreño; siendo el segundo de América del Sur, en la cultura caraqueña, posee esa imponencia majestuosa de prestigio artístico en el que sus salas reúne orquestas sinfónicas, compañías de ópera y presentaciones diversas de figuras icónicas del arte escénico y musical. De esa imponencia, su presencia forma parte del círculo de las Bellas Artes de Caracas, conviviendo entre las grandes estructuras como el Museo de Bellas Artes, el Parque los Caobos, etc.

César Urbano Taylor




Su historia es contenida por una sucesión de eventos demandantes de un espacio cultural que permitiera un desarrollo más homogéneo de las actividades teatrales, lo que llevo en la década de los años 70’, presentar un proyecto de construcción de una sala de conciertos más sofisticada para los aforos futuros y así mejorar la receptividad artística, muy a pesar de las disponibles como el Teatro Nacional y el Teatro Municipal. La idea era simple y constructiva: se requería de un espacio mayor en el que el complejo fuese multifuncional y ofreciera las comodidades que un teatro, en antaño necesitaba.

Así que, de la mano del violinista y presidente de la Orquesta Sinfónica de VenezuelaPedro Antonio Ríos Reyna, se dieron las luces de la construcción del Teatro Teresa Carreño. El concurso se le otorga a los arquitectos Tomás Lugo Marcano, Jesús Sandoval y Dietrich Kunckel, quienes comenzaron una travesía investigativa para ver estilos alrededor de mundo de construcciones de teatros y modelos que ofrecieran una opción novedosa para la acústica de las salas.

La construcción se dio inicio en el año 1973, durante la presidencia de Rafael Caldera y esta culmina satisfactoriamente sin mucho contratiempo para 1983, en el período presidencial de Luis Herrera Campins.

César Urbano Taylor

La obra culmina en dos fases, inaugurándose una sala previa (sala José Félix Ribas) y posteriormente la otra, la más grande (sala Ríos Reyna), a quien ésta rinde homenaje. El Teatro Teresa Carreño, como parte de la infraestructura moderna en Venezuela, es uno de los recuerdos latentes de una nación floreciente, que no ha sido olvidada y a la que debemos mucho de los progresos artísticos en el mundo.

Por César Urbano Taylor

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