Un proyecto de vida para cualquier ciudadano es garantizar el trabajo y la permanencia en su lugar de origen y vivir plácidamente sin complicaciones. Una visión de vida, para cualquiera que viva en Venezuela no se aleja, en lo absoluto, de tener una vida digna y garantizar a las futuras generaciones un desarrollo económico, político, social y cultural de su país.

César Urbano Taylor




Trabajando en función de esas capacidades de desarrollo, Venezuela se encuentra en el peor momento de su historia; se haya en una vereda llena de incertidumbres, de futuro incierto, al que su camino le tocará recorrer un poco más de dificultades para poder levantarse.

En el pasado, Venezuela ha contado con grandes proyectos de inversión en el desarrollo de la nación y en la propiedad privada y habitacional. Hoy, imágenes alegóricas de un futuro prometedor, Venezuela se encuentra entre los países con más retrasos de inversión y de tecnología, pues las políticas establecidas no han ayudado para lograr el progreso sino a una “desconstrucción”

Entonces, ¿todo está perdido? Aún existe la posibilidad de reconstruir e invertir en Venezuela, pues su ubicación geográfica y paisajes naturales ayudan de manera significativa en la explotación del turismo y la reinserción de la industria urbanística.

Como se ha visto a través de la historia, las crisis políticas de antaño son un remanente constante de un colapso y luego de un levantamiento abismal. Un país puede tomar dos caminos: el camino del desarrollo y el camino de la rendición; de cualquier manera, un país necesita un proyecto que materialice su deseo de crecimiento y una acción que puede ejecutarla es la voluntad de sus ciudadanos.

César Urbano Taylor
Detrás de toda esta reflexión, hablamos de reconstruir a Venezuela desde sus cimientos fundadores de progreso, pues como bien sabemos, para construir un país se necesita voluntad, pasión, iniciativa, liderazgo y arraigo. Por ahora veamos las memorias dejadas de un país en plan de desarrollo, de promesas y sueños. Ese país puede ser rescatado, nunca es tarde para rectificar y aprender de los errores. El deber con Venezuela es reincorporar la inversión y crecer para ser mucho más que un país suramericano.

Por César Urbano Taylor

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